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En la misma tierra en la que nuetros antepasados trabajaron durante los largos inviernos del Pirineo, en la misma tierra donde nacían niños de brazos fuertes y pastaban las vacas lentas, en la misma tierra donde crecimos, de la que nos fuimos y a la que volvimos con fuerza y orgullo renovado, en esa misma tierra, hemos levantado un refugio para los sentidos, un lugar para el reencuentro y para la conversación interminable con la naturaleza.
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